El femicidio de Agostina Vega conmueve a Córdoba y al país. Este lunes 8 de junio, la Justicia detuvo a Soledad Andreani, dueña del Ford Ka negro que habría sido usado para trasladar el cuerpo de la adolescente de 14 años hasta un descampado de Ampliación Ferreyra, donde fue hallada el 30 de mayo.
Andreani, expareja de Claudio Barrelier, único acusado por el femicidio, quedó imputada por encubrimiento agravado. Ya había declarado dos veces como testigo y hasta habló en medios. “Me arrepiento de haberlo ayudado”, dijo sobre el préstamo del vehículo. Contó que Barrelier le pidió el auto con la excusa de llevar ropa a un familiar. “Sentí que algo feo podía pasar”, reconoció, pero igual le dio las llaves.
Las cámaras de seguridad registraron el recorrido del Ford Ka en momentos clave para la causa. Cuando Barrelier devolvió el auto, Andreani mandó a su hijo a lavarlo. Esa limpieza, el olor a cigarrillo que ella dijo sentir y las contradicciones en su relato hicieron que la querella pidiera su imputación. “Le prestó el auto para que él se pudiera despojar de las evidencias y esto es una colaboración directa”, sostuvo el abogado Carlos Nayi.
Agostina fue abusada, asesinada por asfixia y descuartizada. Debajo de sus uñas encontraron dos perfiles de ADN: evidencia de que se defendió. “Puede ser de ella misma y de un agresor o de dos agresores”, explicó Nayi.
Tras la detención, la abogada de Andreani, Marina Romano, dijo que su clienta está “colapsada, en un estado de shock”. “Dije la verdad y terminé presa”, le manifestó Andreani. Será trasladada a la cárcel de Bouwer.
Barrelier está imputado por homicidio agravado por violencia de género. También fue detenido Osvaldo Fassetta, amigo suyo, por encubrimiento.
Agostina tenía 14 años. Su rostro estuvo en todas las casas de Argentina. Hoy la causa suma una tercera detenida. La familia solo pide que no haya impunidad. Que cada persona que ayudó a tapar el horror pague. Porque un femicidio no lo comete solo el que mata: también lo sostiene el que encubre.
MM
