Rodrigo Gómez, un soldado de 21 años, fue encontrado muerto en la Quinta de Olivos en diciembre pasado. La investigación reveló que Gómez fue víctima de una red de extorsión que operaba desde la cárcel, utilizando perfiles falsos en aplicaciones de citas para estafar a sus víctimas.
La banda, liderada por Tomás Francavilla, utilizaba audios intimidatorios y amenazas de denuncias por pedofilia para exigir dinero a las víctimas. Gómez, que se había endeudado para pagar a los extorsionadores, dejó una carta antes de morir en la que expresaba su desesperación y mencionaba la aplicación de citas Evermatch.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que la muerte de Gómez no fue un hecho inexplicable y que la banda había sido desarticulada, con siete personas detenidas.
MM