Por primera vez en la historia se realizó una cosecha de trigo y avena en campos ubicados en cercanías al glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz. El hecho fue calificado como un hito productivo para el “fin del mundo”.
Productores y técnicos trabajaron en la prueba durante varias temporadas para adaptar variedades de cereales al clima frío, ventoso y de suelos patagónicos. El resultado confirma que es posible cultivar granos en latitudes extremas, donde hasta hace pocos años solo se pensaba en ganadería extensiva.
La cosecha abre una nueva puerta para la diversificación agrícola en la provincia. Además de su valor económico, representa un avance técnico y simbólico: demostrar que la Patagonia también puede producir alimentos de base.
El proyecto se llevó adelante con seguimiento agronómico y cuidado ambiental, en una zona de alto valor paisajístico y turístico como El Calafate.
MM